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Cuba de vino de hormigón ligero: la vinificación a través de la forma esférica
Tres propiedades fundamentales explican por qué el hormigón esférico
Galileo produce vinos más limpios, más puros y más expresivos. Aquí están los datos.
Una inercia térmica superior a los recipientes tradicionales
El hormigón ligero Galileo presenta una resistencia térmica media de 0,17 m2.K/W, comparable a la del roble y muy superior a la del acero inoxidable. Tras la fermentación alcohólica, una cuba Galileo se mantiene a 24,3 °C mientras que el acero inoxidable ya ha bajado a 20,6 °C al cabo de 24 horas (bodega a 18 °C).
Este calor residual es aprovechable: favorece el inicio de la fermentación maloláctica o mejora la extracción de los compuestos fenólicos del orujo.
Menos regulación externa, menos energía consumida.
(m2.K/W)
Fuente: datos técnicos de Galileo
Evolución de la temperatura después de la fermentación alcohólica
Cálculo teórico. Temperatura de la bodega constante a 18°C, temperatura inicial del vino a 25°C.
Fuente: datos técnicos de Galileo
Microoxigenación natural:
0,7 mg/L de media
Las micro rugosidades del hormigón liberan aporte medio de oxígeno de 0,7 mg/L, únicamente durante el llenado. A modo de comparación, una barrica nueva libera entre 12 y 15 mg/L al año. El perfil de crianza es claramente reductor.
Menos oxidación. Los aromas varietales se preservan en toda su intensidad. Sin enmascaramiento, sin desviaciones.
Menos azufre. La estabilidad del vino se obtiene sin excesos de SO₂, para vinos más claros y más respetuosos con su origen.
Más tiempo para el equilibrio. La lenta evolución protege la frescura y afina la trama tánica.
Geometría esférica:
convección natural de las lías
La forma esférica genera movimientos de convección naturales que homogeneízan el mosto sin intervención mecánica. La extracción de los aromas es suave, la integración de los taninos armoniosa, y la estructura natural de los vinos, respetada.
La esfera también reduce la superficie de contacto en un 20 % respecto a un cubo del mismo volumen. Menos superficie expuesta, menos variaciones térmicas no controladas.
En el caso de las cubas rotativas (G8R, G15R), la rotación completa permite volver a poner las lías en suspensión sin abrir el recipiente y sin bomba. La exposición del vino al oxígeno es mínima.
Galileo, acero inoxidable, madera: la comparación en cata
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Las cubas Galileo se distinguen por la preservación de la fruta, la frescura y la redondez, mientras que la madera aporta más estructura y el acero inoxidable un perfil más neutro. Una caracterización del terruño más marcada.
Termorregulación integrada en la pared
Lors serpentines estàn integrados directamente en el hormigón. La superficie de intercambio alcanza 6,47 m2 para una G15, es decir, 7 veces más que un serpentín sumergido estándar de acero inoxidable. La difusión térmica es uniforme: sin puntos calientes, sin puntos fríos.
Disponible en opción en las G15 y G30, y de serie en la G15R.
Los modelos de cubas Galileo permiten vinificar y criar todo tipo de vinos tranquilos.
Los plazos de entrega suelen ser de unos 70 días para todos nuestros modelos de cubas.
Sí, aunque dependerá de la reducción del espesor de la pared provocada por los desincrustados sucesivos, y del correcto uso de la cuba conforme a las indicaciones del manual de uso.